Un reto de 5 pasos para pausar, revisar y seguir caminando con más ligereza.
Antes de salir de viaje, muchas personas revisan su equipaje. Se preguntan si llevan lo necesario, si hay algo que olvidaron o si están cargando cosas que ya no necesitan.
Nuestra mochila interna también merece esa revisión.
Este reto es una invitación a hacer una pausa y preguntarte: ¿Cómo está hoy mi Equipaje Compasivo?
No busques cambiar toda tu mochila. Con un pequeño ajuste ya estás entrenando una forma diferente de caminarte.
Imaginá por un momento que abrís tu Equipaje Compasivo.
Respirá. Sin juzgarte, preguntate: ¿Qué estoy cargando hoy?
Podés escribir tres palabras.
¿Qué hay en esa mochila que hoy pesa más de lo que ayuda?
Puede ser una exigencia. Una comparación. Una preocupación. Una forma de hablarte.
No hace falta que desaparezca. Solo reconocela.
Hoy elijo aflojar un poco el peso de…
Pensá en aquello que ya forma parte de tus recursos.
Una persona. Una práctica. Una fortaleza. Una frase. Una respiración. Un lugar. Un valor.
Hoy quiero recordar que cuento con…
Preguntate: ¿Qué recurso quiero tener más a mano estos días?
Esta semana voy a cuidar mi Equipaje Compasivo haciendo…
No necesitás una mochila perfecta. Solo una mochila que te ayude a seguir caminando.
Cada vez que la vida se vuelva difícil, podés volver a preguntarte:
Esas tres preguntas pueden convertirse en una brújula para volver, una y otra vez, a la persona que querés ser.
Completá una sola frase:
Hoy cuido mi Equipaje Compasivo cuando elijo…
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