Muchas veces estamos viviendo desde el piloto automático.
Nuestro GPS mental funciona evaluando constantemente: qué falta, qué puede salir mal, qué está pendiente.
Este GPS tiene un sesgo negativo natural.
No es un defecto personal. Es biología.
Está diseñado para ayudarnos a sobrevivir, no para hacernos felices.
Por eso:
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Se enfoca más en lo que falta que en lo que está.
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Recuerda más lo desagradable que lo neutro.
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Anticipa problemas.
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Genera reglas rígidas cuando le creemos demasiado.
Cuando hay ansiedad o bajo ánimo, este sesgo se intensifica.
Y ahí empezamos a vivir más en la mente que en la experiencia directa.
No estamos sintiendo la vida.
Estamos viviendo a través de pensamientos sobre la vida.
